Nepal

Nepal,

Despierto. soñé que estaba en latinoamérica. montañosa y andina, con sus pancartas de coca cola, y sus carreteras sinuosas. Con sus calles llenas de tráfico, ruido, y música. Soñé que no entendía a nadie, y que nadie me entendía. Que había resucitado en mi ciudad, tras un sueño amnésico, despierto esta vez sin hablar el idioma, sin poder leer. Que desconcertante sensación. Volví a casa pero me olvidé el cerebro. Cuanto habré dormido–desde cuando hay tantas motos? Hace cuanto que somos budistas? Una virgen con cabeza de elefante. y además, gorda. Algo anda mal. Los buses andan al revés!!!! Quién me movió el volante?

Pero así es la amnesia, y con una ola de anamnesis vuelve todo. Una de esas confusiones de madrugada que te encuentran desorientado, todavia con pedazos de ese delirio aéreo pos-aterrizaje. No estoy en latinoamérica. Llevo dos días en Katmandú.

Pero la pregunta que sigue es inevitable. si desenfocas los ojos, y no intentas leer ni comunicarte, nepal podría ser un país entre Perú y Ecuador, una provincia Andina. Los colores, los tejidos, el transporte, los buses, las colinas, el cielo, la altura, el oxígeno, el clima, y hasta la vegetación. Claro que en Suramerica no hay elefantes, ni rinocerontes y en Nepal no hay tapires, ni tucanes. Pero la duda persiste. Latino no es lo que nos rodea, es algo más profundo, hasta más profundo que nuestro idioma. Será la conquista? el mestizaje? la vida en un mundo joven y nuevo? la música? la pasión? Una combinación de clima, geología, historia y gente de todos los continentes.
Quizás sea eso. todo eso. Un lugar en el que una religión abstemia, y temerosa de un dios malévolo combinada a la fuerza con culturas musicales, mitológicas, tribales, y rítmicas, provoca una mezcla inevitable de la cual nace una cultura apasionada, acalorada, y a la vez llena de esa culpa que sienten los pecadores. Quizás todo eso tenga mas sentido al considerar el efecto que han tenido las milenarias religiones que brotan de todas partes en el mundo nepalí, el budismo y el hinduismo, religiones apacibles que buscan traer paz interna al mundo entero, que no tienen concepto de un infierno, que hablan de la pasion como la raiz de todos los dolores, que aseguran que el querer es en realidad querer sufrir. Nepal es un mundo de contrastes, en el cual un pueblo calmado camina tranquilamente el camino del medio. Hay un equilibrio emocional aparente. La violencia esta más o menos ausente (aunque si aparece, es de manera shakespierana, como en el 2005 que el hijo del rey mató a toda su familia menos a su tio, y después se pegó un tiro) pero la realidad es que el miedo, la violencia y la tensión racial es mucho menos palpable que la que se siente en todos los rincones de nuestras dos américas. Y eso que sobra pobreza, miseria y suciedad.
La música nepalí tiene la naturalidad del paisaje, y aunque la mayoria de las canciones son de amor, suelen hablar de un amor inocente y puro, como de primaria. Una nota, un beso, corriendo entre los pastos de una colina soleada. Pero poniendo la salsa, o el reggaeton como ejemplo, nos damos cuenta de la ubiquidad del sexo en nuestra música, en nuestro baile. La yuca de casimiro es mas interesante que tu primer beso. tremenda yuca.
pero como ya dije, la duda persiste. Hay muchas preguntas y pocas respuestes en este mundo. Todo se parece, por más diferente que sea. Las calles más pobres del mundo, al igual que las mas ricas, podrian ser las mismas en cualquier parte. Así es nuestro mundo globalizado.

les dejo con un video musical de un viaje desde Katmandú hasta Lumbini, el lugar de nacimiento de Buddha…

😀

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About dlofredorota

Born in Quito, Ecuador, I now live in California and work as an artist, animator, and musician.